La Unidad de Neurorrehabilitación Robótica del Hospital Quirónsalud Bizkaia ayuda a preservar la movilidad y la calidad de vida en patologías neuromusculares poco frecuentes
Este sábado, 28 de febrero, se celebra el Día Mundial de las Enfermedades Raras, y desde la Unidad de Neurorrehabilitación Robótica del Hospital Quirónsalud Bizkaia se considera una oportunidad para recordar que detrás de cada diagnóstico, hay una persona que quiere seguir caminando, seguir moviéndose, seguir siendo independiente.
Según la Federación Española de Enfermedades Raras, más del 50 % de los pacientes necesita ayuda en tareas domésticas, más del 40 % requiere apoyo para desplazarse o mantener la movilidad, y solo una pequeña parte no necesita ningún tipo de ayuda. Además, el tiempo medio hasta obtener un diagnóstico ronda los seis años. En muchos casos, ese retraso implica que la enfermedad avance sin el tratamiento adecuado.
Sara García Delgado, responsable de la Unidad de Neurorrehabilitación Robótica del Hospital Quirónsalud Bizkaia, detalla cuál es el desafío de tratar estas patologías: «El reto no es tanto recuperar lo perdido como preservar lo que todavía se mantiene. Caminar, levantarse de una silla o mantener el equilibrio pueden convertirse en tareas cada vez más complejas. Nuestro objetivo es ayudar a que esa capacidad se conserve el mayor tiempo posible».
¿Qué es una Unidad de Neurorrehabilitación Robótica?
Entre los beneficios de una unidad de este tipo destaca la personalización de la terapia, ya que los sistemas robóticos ajustan el nivel de asistencia y resistencia a las necesidades específicas de cada paciente, adaptándose a su progreso para maximizar los resultados. «La diferencia con la rehabilitación tradicional reside en la precisión. Podemos entrenar cientos o miles de pasos en una sola sesión, ajustar el nivel de ayuda de forma exacta y medir los avances de manera objetiva gracias a la tecnología», destaca Sara García Delgado. En enfermedades neuromusculares como la Esclerosis Lateral Amiotrófica u otras distrofias musculares, repetir bien el movimiento es clave para mantener activos los circuitos del sistema nervioso y retrasar el deterioro.
Pero la fisioterapia convencional sigue siendo imprescindible. La robótica no la sustituye: la potencia. «Utilizamos tecnología como el exoesqueleto de marcha Hank, que asiste cadera, rodilla y tobillo para monitorizar la marcha del paciente», explica García Delgado. Asimismo, se utilizan plataformas estabilométricas para entrenar el equilibrio con inestabilidad controlada y entornos virtuales terapéuticos para llevar a cabo una simulación de las acciones diarias que posteriormente el paciente hará en su casa, como puede ser levantar una cuchara para comer.
«Sobre todo, trabajamos pensando en la vida real: en poder moverse por casa con seguridad, en reducir el riesgo de caídas, en mantener pequeñas rutinas que marcan una gran diferencia», puntualiza la fisioterapeuta. Cuando una persona gana estabilidad, disminuye el miedo a la caída. Cuando disminuye el miedo, aumenta la confianza. Y cuando aumenta la confianza, mejora su autonomía.
En enfermedades raras, a veces un pequeño avance tiene un impacto enorme: «No hablamos solo de caminar mejor, sino que hablamos de ganar confianza, ganar libertad. En definitiva, ganar calidad de vida», concluye la responsable de la unidad. En este tipo de enfermedades, los pequeños avances pueden tener un impacto enorme en el día a día de quien lo sufre y de quien le rodea.
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Primera Unidad de Neurorrehabilitación Robótica del País Vasco



