Crece por tres la incidencia de dermatitis atópica en España

La dermatitis atópica, también conocida como eccema, es un trastorno de la piel que consiste sobre todo en zonas de la piel muy secas, con erupciones descamativas, piel roja, a veces con supuración que incluso puede supurar y que se manifiesta con picor intenso en quien la padece. En España afecta ya a un 10% de la población con un crecimiento más acelerado en la población infantil y en los recién nacidos según datos del XII Congreso Mundial de Dermatología Pediátrica y la Asociación Española de Pacientes y Familiares de Dermatitis Atópica, que manifiestan que los casos se han triplicado en los últimos años.

Con la llegada del otoño, humedad ambiental en aumento y el uso de la calefacción, los brotes de dermatitis atópica se incrementan. Esto obedece a una reactividad de la piel de forma exagerada ante ciertos factores que desencadenan una reacción alterada del sistema inmunitario.

Factores que agravan la dermatitis atópica
Elementos externos como un ambiente seco, sobretodo en invierno derivado de uso de calefacciones, contacto con sustancias irritantes, fumar, cambios bruscos de la temperatura, uso de productos de higiene no adecuados para pieles sensibles y atópicas o baños prolongados son los principales causantes externos de esta dolencia.

Por otro lado, también existen factores menos controlables como resfriados o gripes y, sobre todo, se observa una alta tendencia de dermatitis atópica en personas que sufren estrés emocional o insomnio.

Buenos hábitos, clave para contener los brotes
Usar champús, geles y cremas específicos para paliar los picores y evitar males mayores de la dermatitis atópica es una de las soluciones más buscadas. Además, Farmacia Olmos, especialista este tipo de casos, aconsejan llevar unas ciertas rutinas para aliviar los picores y los brotes, más allá de los corticoides recetados por el médico para los casos más severos:

  • Mantener una buena higiene, aunque el exceso de agua y jabón es perjudicial.
  • Ducha mejor que baño. Utilizar en la higiene diaria geles específicos que limpian con suavidad y aportan lípidos que hidratan la piel en profundidad.
  • Preferiblemente, utilizar agua fresca mejor que caliente, y durante tiempo breve.
  • Evitar el uso de esponjas.
  • Secar la piel tras la ducha suavemente, sin frotar; simplemente dando toquecitos con la toalla sobre la piel hasta que esté seca.
  • Utilizar inmediatamente después de la ducha cremas emolientes por todo el cuerpo; que hidratan y reparan la estructura de la piel y refuerzan la microflora de la piel seca y atópica.
  • Usar preferiblemente ropa de algodón.
  • Evitar ambientes contaminados.
  • Evitar ambientes secos, para ello, podemos usar humidificadores.
  • Evitar ambientes con demasiado calor, sobretodo por la noche, porque además el sudor, irrita la piel. si el rascado por la noche es constante se deben utilizar guantes para no dañar la piel al rascarse.
  • El sol mejora la dermatitis atópica en exposiciones moderadas, siempre utilizando protectores solares específicos para pieles atópicas.

La educación, por tanto, se observa como clave para controlarla: concienciar a quienes rodean y llevar unos hábitos de vida saludable, hará que los brotes se puedan mantener a raya durante un tiempo prolongado.


Fuente original: Comunicae.es.

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